Muchas cosas se han dicho de Bárbara Blomberg amigos, decían de ella que poseía una belleza que hacía daño, una voz privilegiada para el canto, que era independiente, libertina, indómita, locuaz y muy ligera.

Una mujer rompedora para su tiempo, en un tiempo lleno de conventos, guerras y crucifijos, Blomberg siempre hizo su santa voluntad frente a la de un emperador, un rey o su propio hijo.

Barbara Blomberg fue la última pasión del emperador Carlos V. El emperador de emperadores llevaba años sumido en una gran tristeza tras la muerte de la emperatriz.

Blomberg era la humilde hija de un comerciante Bávaro, y la vida la puso a cantar con 18 años delante de Carlos V en un festejo. Sabido era por todos que al emperador, la cerveza y el canto le hacían levantar los pies del suelo. Al escuchar su voz clara y dulce le cambió el gesto, con un simple movimiento de su mano del todo poderoso rey del mundo, la fiesta se vació y Barbara se quedó sola con su voz ante un emperador que se estremecía en su trono. Relatan que después Carlos V volvió a amar, beber y reír.

Después la vida de Blomberg se precipitó y con su carácter alegre y gracioso comparte con el emperador su pasión por la cerveza y otras artes. Al año nace su hijo Don Juan de Austria y entonces deciden arrebatarle a su hijo y casarla con un influyente político en Flandes. El destino de Barbara queda apartado de las intrigas y escándalos de la corte, pero el matrimonio duró solo 3 años y Barbara, viuda apetitosa y hermosa, sigue dando de qué hablar.

Comienzan a ser famosas en todo el viejo imperio las correrías de "la madama", como se la empezó a conocer en Bruselas, donde las autoridades de la ciudad (conociendo que era madre de Don Juan de Austria y sabiendo de sus escandalosas fiestas, siempre de carro en carro, de cerveza en cerveza, de flor en flor) la obligaron a cambiarse varias veces de dirección.

Aunque el emperador renunció a tener a Blomberg a su lado, ni su hijo ni ella le fueron indiferentes, pues mantuvieron sus privilegios hasta el final.

El propio duque de Alba escribió al rey Felipe II tras la muerte de Carlos V para comunicarle la vida libertina, despilfarradora y poco apropiada que llevaba la madre del héroe.

Varios fueron los intentos de meter a esta mujer entre rejas o, como se decía entonces, en un convento y vanos fueron los resultados, hasta que su propio hijo, bajo un engaño, logró traerla a España y encerrarla en uno.

Aún así no se resignó, sorprendentemente logró el favor del rey y salir de aquel sitio porque como ella misma decía "parecía que tenía una aguja clavada en sus nalgas"

A base de fuerza de voluntad y con sus influencias pudo terminar sus días libre, rebosante de volver al mundo, efervescente a sus 60 años terminó sus intrépidos días, aún bella, coqueta y ligera.

Así que amigos, como veis la vida de Bárbara Blomberg es capaz de ser inspiradora, por este motivo nos ha inspirado para crear esta cerveza porque reúne al igual que ella personalidad, ligereza, efervescencia y aunque tradicionalmente inspirada en los maestros cerveceros de Flandes y sus raíces clásicas que introdujo Carlos V, nuestra cerveza es única, rompedora y esperamos que también sea vuestra pasión, como lo fue Blomberg del Emperador.